Del miedo a la obsesión

¿Conocéis la diferencia entre el miedo y la obsesión? A veces es tan fina la línea que separa ambos sentimientos que cuenta diferenciar entre ellos. Hace varios meses, yo diría que casi un año, entraron a robar en un restaurante de la zona donde tengo yo el mío, podríamos decir que es competencia directa. Los ladrones esperaron a que el último cliente hubiera salido del establecimiento, incluso esperaron a que algunos empleados se hubieran marchado ya a descansar para entrar al local donde sólo quedaba el dueño, su hijo, y un camarero más.

Sé que lo pasaron realmente mal, sobre todo el hijo de 23 años, pero también sé que los abogados de robo.com.es consiguieron que el seguro les pagara todos los destrozos y pudieran reponerse mediatamente rápido.  Sin embargo el chaval quedó tocado, le daba miedo quedarse por las noches a cerrar pero tampoco quería dejar sólo a su padre así que tenía una especie de estado de nervios constante.

Mi sobrino me dijo que se había matriculado en este centro de entrenamiento personal, que lo sabe porque lo vio dándolo todo, lo cual esta genial, pero sólo si lo haces por ti, porque te gusta y porque quieres verte en mejor estado, no porque tengas miedo de no tener la fuerza necesaria para defenderte y pretendas acabar siendo Hulk.

Su miedo se volvió su obsesión y, aunque entiendo los motivos, no se debe caer en algo tan peligroso. Es el temor a que algo suceda o, en este caso se repita, lo que provoca ese miedo que luego se torna obsesión. Pero hay que diferencia un miedo normal de lo que no lo es, ya que con el tiempo podría desencadenar en trastorno.

Seguir adelante es la mejor curación

No es que yo sepa mucho de psicología pero sí sé diferencias cuándo hay algo que se sale de lo común y la obsesión de ese chaval por su protección y la de su padre llegó a ser excesiva. Una vez, que cerré yo antes, quise acercarme a ver cómo estaban y me encontré con una estampa un poco terrorífica: mientras el padre hacía la caja, su hijo esperaba frente a él con una escopeta de perdigones. Obviamente a mí no me disparó pero ¿y si se llega a asustar? No es que fuera a matarme con una escopeta de perdigones pero tampoco veo lógico que se ponga con ella frente a la puerta y su padre como un matón de la mafia italiana.

Según lo que he encontrado por Internet, una obsesión es un temo irracional desmedido que produce síntomas físicos como ansiedad, nerviosismo y pensamientos exagerados de catastrofismo que no dejan seguir la vida con normalidad. Eso mismo es lo que creo que le pasa a ese chaval, sinceramente, y lo digo desde  el total desconocimiento pero con cierta sensación premonitoria de tener razón. Llamémosle intuición femenina.

Es simple: podemos tener un accidente de coche pero no por ello vamos a dejar de conducir, te puede tocar una pareja que te haga muy infeliz pero no por ello vamos a rechazar a todo el que se nos acerque, y así sucesivamente. Hay que comprender que los miedos no pueden ser motivo de impedimento para vivir la vida con normalidad y hasta que uno mismo no se dé cuenta de eso nadie más podrá abrirle los ojos.

Entiendo la suerte que tuve de que esos ladrones eligieran a mi competencia antes que a mí, no por el golpe económico, sino por el golpe psicológico que eso supone, pero no podemos dejar que nada ni nadie nos amedrente de es amanera ¿o sí?