La excelencia gastronómica siempre ha de ir acompañada de las mejores marcas

Cuando buscamos información en la red acerca de algún restaurante de renombre internacional siempre asociamos su trabajo a una gran profesionalidad en todos los ámbitos que lo rodean. Hablamos de los productos con los que los expertos chefs cocinan sus manjares, los utensilios que usan para prepararlos, los elementos que decoran y forman parte activa de sus establecimientos y otros muchos componentes necesarios para que la experiencia del cliente fluya de una forma única. Todos los detalles se cuidan a la máxima expresión puesto que el trabajo asociado a que cada momento sea único depende de muchos factores y un ejemplo de ello, es el relativo a la indumentaria de todo el personal que en el restaurante trabaja, desde cocineros al aparcacoches, pasando por el jefe de sala, camareros y demás, todo ha de estar pautado y para ello, se cuenta con el trabajo de empresas líderes en el sector del textil y sus diferentes variables, como las personalizaciones, que una compañía como Textinity puede realizarnos y con las que conseguiremos auténticas obras de arte dignas de ser expuestas, para los uniformes de todos nuestros empleados.

Hablamos de la indumentaria de todo el equipo que forma el restaurante como uno de los elementos diferenciadores y es que sin ir más lejos, uno de los chefs más conocidos de nuestro país, David Muñoz en su restaurante Streetxo de Londres, viste a sus empleados con unas chaquetillas que nos recuerdan mucho a las camisas de fuerza que solemos encontrar más habitualmente en centros psiquiátricos mientras que otro de estos cocineros reconocidos de nuestra tierra, Alberto Chicote se decanta por vestir chaquetillas de la reconocida diseñadora de moda Agatha Ruiz de la Prada las cuales además, según él mismo afirma, le provocan una gran diversión llevarlas puestas.

Aunque quizá pensemos que es mera coincidencia o que se trata de un gusto personal del chef, el de decantarse por marcas reconocidas para vestir a la hora de realizar su trabajo, esto no es así puesto que existe una corriente iniciada por la prestigiosa Guía Repsol en la que hace unos años le propuso a Juan Duyos, modisto madrileño habitual de pasarelas como la Cibeles, un reto tan fácil, pero a la vez tan complejo como el de conseguir hacer una evolución de las chaquetillas de los cocineros para así darle un nuevo toque más moderno y distintivo a esta prenda.

Pero no solo en lo que se refiere a la ropa se marca la diferencia en estos establecimientos dedicados a la gastronomía en su máxima expresión, también en el resto de aspectos tales como la iluminación de toda la sala, la música de ambiente que se pone y que ha de ser capaz de trasladarnos a un estado de relajación en el que podamos disfrutar de la comida sin que haya algún elemento que nos moleste mientras vivimos la experiencia única de degustar los mejores platos.

Además, y como es obvio, debemos tratar de otorgarle una especial importancia al género que compremos para cocinar los diferentes platos y es que es de vital importancia trabajar con los mejores y más cualificados proveedores que nos vendan el mejor material, con su historial de procedencia y sus sellos de calidad para poder ofrecer al cliente lo mejor que existe en el mercado. Por este motivo, buscaremos siempre conocer cómo se cultivan los vegetales y que químicos les echan, intentaremos comprar el pescado directamente en la lonja y visitar las diferentes granjas para seleccionar las mejores piezas, así como tener a mano, si es posible, en el propio restaurante, un pequeño huerto del que podamos abastecernos para ofrecer productos ecológicos a los comensales de tal forma que tras vivir una experiencia gourmet de primer nivel, se marchen contentos y recomendándonos.

Un enclave de ensueño, el mejor lugar para un restaurante de lujo

La gran mayoría de las veces pensamos que el mejor lugar para un restaurante de lujo es en el centro de las ciudades, en zonas de gran afluencia de viandantes porque ganamos en visibilidad, pero esto no siempre es así. Si tenemos un establecimiento que vive de los turistas, sí que trataremos de buscar un lugar visible, preferiblemente una esquina de algunas de las calles más transitadas, mientras que, si nos decantamos por instalar un negocio centrado en menús del día, lo correcto es posicionarlo cerca de los centros de trabajo más grandes, puesto que será ahí donde más clientes tengamos. En el caso en el que nos centramos, en el de locales gourmet, la importancia del lugar no es tan grande puesto que enfocamos la experiencia a que nuestros clientes vienen porque nos conocen no porque tengamos que salir a buscarlos por lo que lo realmente importante es lo que ocurra de puertas para adentro y no tanto lo que pase fuera, aunque dicho esto, debamos buscar igualmente un local atractivo, espacioso y con zonas de aparcamiento cómodas y próximas.