La decoración sí importa

En un restaurante no todo depende del menú, el chef, o los precios que pongas. Para tener éxito en un establecimiento hostelero hay que tener en cuenta un cómputo de cosas que no se pueden mirar desde una perspectiva individual. El restaurante debe tener estilo, estar muy limpio, bien decorado, tener buenos menús, buen producto, y buenos cocineros. Luego, partiendo de ahí, puedes darle un estilo u otro según convenga pero todos han de cumplir ciertas características.

Pensadlo bien, imaginad un restaurante juvenil con copas: debe tener buena decoración, ambiente, servicio, buen menú y un buen barman. Ahora imaginad un restaurante 5 estrellas ambientado en un patio andaluz: debe tener buena decoración, ambiente, servicio, buen menú y un buen chef ¿Es o no es prácticamente lo mismo?

Lo primordial, las paredes

En mi opinión, lo más asqueroso que puede haber en un restaurante es tener las paredes sucias o con humedad. Ya puedes tener los suelos limpios como los chorros del oro, ya puedes tener los baños impecables y servir unos platos exquisitos, que como tengas las paredes con manchas y humedad la imagen que estarás proyectando es de descuido y de un establecimiento antihigiénico.

Yo suelo pintar mis restaurantes, al menos, una vez al año. De hecho tengo contratada una tarifa con Mi Pintor que como sabe que es un trabajo fijo que tiene todos los años y al menos en dos restaurantes, me hace un paquete con buen precio.

Luego ya aclararíamos del tema de la decoración que ahí, dentro de unos parámetros de estética y tendencia, hay más manga ancha. En Decoratrix ofrecen varias ideas y ejemplos de restaurantes con buen gusto que han aportado mucho a la creación de ambientes en mis establecimientos. En esa web podemos encontrar restaurantes con estilos muy dispares pero que demuestran exactamente de qué estoy hablando.

Obviamente si quieres vender menús diarios de 7 euros por persona te sobra con poner el restaurante en una zona con grana fluencia de trabajadores y mantener limpio el negocio. Ese es un tipo de restaurante que no necesita mucho más, pero que es sus usuarios tampoco lo demandan. Ahora bien, es muy posible que esas mismas personas que van a comer asiduamente a ese restaurante busquen algo muy diferente para salir a cenar los fines de semana y eso completamente lógico.

Todos queremos que los fines de semana sean diferentes: más relajados, entretenidos y, por supuesto, si nos gastamos dinero para que eso sea así buscamos algo diferente y original y eso hay que tenerlo muy en cuenta.

Cuando llegamos a una edad ya no queremos salir un sábado a cenar a un restaurante de comida rápida salvo excepciones y ya no queremos cenar corriendo para irnos de copas después, lo que queremos es disfrutar de esa cena, del ambiente del local, del servicio, y a lo mejor hasta me tomo luego una copa en el mismo establecimiento hostelero antes de irme con mi pareja a casa, al cine o a dar un paseo. Es lógico, y debemos suplir esas demandas con nuestro trabajo.

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